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11 Abril 2007

Alabanza y adoración/ Iglesia Rancagua-Esperanza

I. LA NECESIDAD

Más que nunca en las congregaciones está tomando auge el ministerio de alabanza y adoración. La juventud está muy entusiasmada, ya que por lo general estos forman parte de los cantores y de los músicos.
Un grupo de alabanza y adoración requiere una combinación de cantores, músicos y panderistas. En el Antiguo Testamento leemos de la reforma que David hizo en la alabanza y adoración:

Asimismo David y los jefes del ejército apartaron
Para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de
Jedutun, para que profetizasen con arpas, salterios
y címbalos; y el numero de ellos, hombres idóneos
para la obra de su ministerio... todos estos estaban bajo
la dirección de su padre en la música, en la casa de
Jehová, con címbalos salterios y arpas, para el
ministerio del templo de Dios... . Y echaron suertes para
servir por turnos, entrando el pequeño con el grande,
lo mismo el maestro que el discípulo.
1 Crónicas 25:1,6,8.

De ese pasaje de 1 Crónicas 25:1-31 aprendemos varias cosas sobre el ministerio de la alabanza y adoración:
En primer lugar, los músicos y cantores fueron apartados para ese ministerio por la dirección de David y los jefes de su ejército (25:1). Para que un ministerio de alabanza y adoración sea eficiente, el pastor y los oficiles deben orar a Dios y apartar las personas adecuadas.
En segundo lugar, los músicos y cantores ministrarían de parte de Dios.
Leemos: “para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos” (25:1). El ministerio de alabanza y adoración debe tener un objetivo profético. Dios debe revelarse y hablar por medio de los instrumentos o la música.
En tercer lugar, los músicos y antores estarían capacitados. Leemos: “hombres idóneos para la obra de su ministerio” (25:1). Cualquiera no formaría parte de este ministerio. Notemos asimismo el énfasis “para la obra de su ministerio”. Los instrumentalistas y los cantores son ministros para Dios y ministros de Dios para la congregación.
En cuarto lugar, los músicos y cantores serían personas obedientes, leemos: “...bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajos las ordenes del rey” (25:2) .Notamos por el resto del pasaje que los músicos estarían bajo la dirección de sus padres. (25:2-6).

Para que un ministerio de alabanza y adoración tenga éxito y respaldo de Dios, sus integrantes deben ser personas obedientes, que no permitan que un espíritu de rebeldía los posea, sino que tengan un espíritu de obediencia y cooperación.

En quinto lugar, los músicos y cantores aprenderían a ver a Dios y a exaltarlo. Leemos: “Todos estos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder” (25:5). La visión espiritual del padre se transmitiría sobre los hijos y estos exaltarían el poder de Dios.
La misión de los músicos no es exaltarse a sí mismos, sino exaltar el poder de Dios. A Dios se le adora por lo que Él es y se le alaba por lo que Él hace; se le adora por su naturaleza y se le alaba por su poder.

En sexto lugar, los músicos y cantores serían personas dispuestas. Leemos: “Asaf, Jedutún y Hemán estaban pior disposición del rey” (25:6). Los músicos y cantores tienen que estar a disposición de la congregación y del pastor. Cuando se les necesita dirán: “Aquí estamos”.
En séptimo lugar, los músicos y cantores serían personas calificadas. Leemos: “...instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos” (25:7). Dios quería lo mejor de lo mejor. Todavía Dios quiere lo más selecto, lo más capacitado, lo más apto, lo mejor.
Los que integran el ministerio de alabanza y adoración deben ser instruidos en el canto para Jehová. Eso significa que ensayaran y ensayarán hasta alcanzar la excelencia que Dios espera de ellos.
En octavo lugar, los músicos y cantores serán personas pacientes y humildes. Leemos: “Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo” (25:8).
En el ministerio para el Señor muchas veces hay que hacer turnos, eso no debe irritar a nadie. También los que menos saben deben aprender del que más sabe, los jóvenes de los adultos.

II. LAS FUNCIONES

El ministerio de alabanza y adoración debe estar ungido por el Espíritu Santo. Tocar y cantar sin unción no produce efectos espirituales. La unción es algo que no se puede imitar. Tiene un precio de consagración y demanda una vida de oración. Cuando la presencia de Dios se manifiesta en los músicos y en los cantores, la unción cubre a todos los participantes.
Este ministerio debe exaltar a Jesucristo. Aquí no puede haber “estrellas” tocando o cantando. Todos los cantores y los músicos ministrarán a Dios. Por eso los integrantes participarán también de la adoración. Cantarán aunque toquen instrumentos y no sean cantores. El pueblo debe ver que ellos también cantan a Dios aunque no tengan micrófonos.
Este ministerio debe ministrar a la congregación. Ellos no están delante de la congregación para lucir sus uniformes o para entretener; están ahí para ministrar. En el Antiguo Testamento vemos músicos que ministraron con la música:
Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía
sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su
mano; y Saúl tenia alivio y estaba mejor, y el espíritu
malo se apartaba de él.
1 Samuel 16:23

Por tanto, mientras tocan y cantan echarán fuera enfermedades, pronunciarán palabras de liberación para los oprimidos por el diablo, destruirán fortalezas del diablo en la guerra espiritual de la alabanza y proclamarán la victoria del pueblo de Dios.

Así como el cielo es el lugar de la alabanza y la adoración a Dios, ¡también debería serlo la tierra!
Pero, tal vez usted se pregunte por qué. ¿Por qué debería yo alabar y adorar al Señor? ¿Hace esto alguna diferencia?
Bien, considere ahora este punto: la Escritura habla acerca de la alabanza aproximadamente unas quinientas veces, más que sobre cualquier otro tema. Es obvio que nuestra alabanza y nuestra adoración son valiosas para el Señor. Por esta sola razón, aunque no existiera otra, la alabanza y la adoración deberían ser muy importantes para nosotras.
Aun cuando la iglesia primitiva era una iglesia que adoraba a Dios, a lo largo de toda la historia, la iglesia en su conjunto ha olvidado o ha descuidado cómo alabar al Señor. Sin embargo, en tiempos recientes y en diferentes
partes del mundo, la gente está redescubriendo que la alabanza y la adoración le acercan a Dios. Y en medio de esa gloriosa intimidad con el Señor recién descubierta, comienzan a convertirse en la clase de personas que
Él quiere que Sus seguidores sean; comienzan a ver que sus oraciones son contestadas y a experimentar un nuevo poder en sus vidas.

¿No nos gustaría a todas que esto mismo sucediera también en nuestras vidas?

Comencemos nuestro estudio observando algunas de las razones por las cuales deberíamos alabar a Dios.

1.- ÉL MERECE NUESTRA ALABANZA
La Escritura: Colosenses 1:16,17
“… porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles,
sean tronos, poderes, principados o autoridades… Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él
forman un todo coherente.”

2.- DIOS QUIERE NUESTRA ALABANZA
La Escritura: Salmos 50:23
“Quien me ofrece gratitud [alabanza] me honra.”

3.- SE NOS ORDENA ALABAR A DIOS
La Escritura: Salmos 117:1
“Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.”

4.- ¿DÓNDE ALABAMOS A DIOS?
¿Es la iglesia el único lugar donde alabamos a Dios? No, de acuerdo con lo que expresan las Escrituras.
La Escritura: 1 Crónicas 16:24
“Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas a todos los pueblos.”

5.- ¿CUÁNDO ALABAMOS AL SEÑOR?
¿Hay un momento apropiado para alabar al Señor?
La Escritura: Salmos 59:16
“… y por la mañana alabaré tu nombre…”

6.- VARIEDADES DE ALABANZA
Entonces, surge el próximo interrogante: ¿cómo alabamos al Señor? La Escritura nos muestra muchas
maneras en las que podemos alabar y adorar a Dios.
La Escritura: Salmos 47:6
“Canten salmos [alabanzas] a Dios... cántenle salmos [alabanzas] a nuestro rey.”

La Escritura: Isaías 12:6
“¡Canta y grita de alegría, habitante de Sion; realmente es grande, en medio de ti, el Santo de Israel!”

La Escritura: Salmo 47:1
“Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría.”

La Escritura: Salmos 150: 3-5
“Alábenlo con sonido de trompeta... con el arpa y la lira... con panderos y danzas... con cuerdas y
flautas... con címbalos sonoros... con címbalos resonantes.”

La Escritura: Lucas 6:23
“Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo.”

La Escritura: 2 Samuel 6:14
"[David] vestido tan sólo con un efod de lino, se puso a bailar (danzar) ante el Señor con gran
entusiasmo.”

La Escritura: Hechos 10:46
“… pues los oían hablar en lenguas y alabar a Dios.”

7.- ADORACIÓN

La alabanza no es un fin en sí misma. Pero, con frecuencia, ella nos conduce a la adoración.
La Escritura: Juan 4:23,24
“… los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el
Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en
verdad.”

Para adorar a Dios verdaderamente, debemos adorarle en nuestro espíritu.
La adoración… es nuestro espíritu humano tocando el Espíritu de Dios. Hay veces cuando nos sentimos tan profundamente conmovidas por el amor del Señor que vamos más allá de la alabanza para entrar en la adoración. A veces nos arrodillamos o permanecemos de pie con las manos en alto, o nos postramos con el rostro en el piso. Otras veces sollozamos sin sentir vergüenza por ello. La adoración nos acerca –nos lleva a la intimidad con Dios. Algo sobrenatural sucede cada vez que adoramos a Dios.
¿Por qué cantamos? O, acaso mejor dicho, ¿qué es el propósito que los cantos deberían lograr? Después de todo, si todos nosotros cantamos, debería haber algún propósito.
La respuesta obvia a esa pregunta es que nosotros adoramos al Señor. Como iglesia mundial, hemos usado la palabra adoración por siglos en cuanto a nuestros cánticos, por lo tanto, lo que estamos haciendo debería ser adoración. Pero, acaso debemos tomar otra mirada en lo que es la adoración, y asegurarnos que esto es precisamente lo que estamos haciendo.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.
Sal 100:4
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Heb 4:16
Según el diccionario, la palabra "alabar" significa "aplaudir, aclamar, dar homenaje, y honrar" y la palabra "adoración" significa "adorar, amar y respectar." Si esto es el caso, entonces esto debería definir bastante bien de que consiste los cantos de alabanza y adoración. Pero, ¿es verdad?
He escuchado a muchas personas que cantaron cantos en la iglesia que supuestamente eran haciéndolo "por la gloria y la honra del Señor" que ni una vez mencionaron Su nombre. Si un canto de alabanza supuestamente debería aplaudir, aclamar, dar homenaje, y dar honor a Dios, me parece a mí, que de una manera u otra, debería hablar de El, de quien es y de lo que hizo para meditar esta alabanza.
Según el Salmo 100, versículo 4, cuando nosotros alabamos (aplaudir, aclamar, dar homenaje, y honrar a Dios),podemos entrar en Sus atrios con confianza y venir ante Su presencia, sobre Su trono. Esto es la razón porque debemos cantar en un servicio de la iglesia, para que podamos entrar en la presencia de Dios, estar donde Él está, escuchar Su voz (mediante la voz del predicador o profeta) y recibir de Su poder (mediante Su Espíritu Santo).
Si no entramos en la presencia de Dios, entonces no vamos a estar en un lugar donde podemos recibir de Él. O, por lo menos, nosotros no podremos recibir de Él tan bueno como lo podríamos mientras que estamos en Su presencia. No significo que simplemente decimos con nuestras bocas (palabras) que entramos en Su presencia tampoco, o que decimos que Su presencia está con nosotros; significo literalmente, verdaderamente entramos en Su presencia.
De hecho, no cada canto cristiano verdaderamente cumple esta meta de entrar a la presencia del Señor. De hecho, muchos de ellos están escritos por el beneficio del cantante, o el oyente y dejan a Dios fuera del asunto. Ellos no glorifican a Dios, ni le da honor, ni expresan su amor y respecto, y a veces no mencionan ni Su nombre. Nada más, ayudan a animar y emocionar a la gente
Básicamente, los cantos cristianos pueden ser divididos en cinco categorías:
• Alabanza - Estos son cantos que, como hemos visto del diccionario, aplauden, aclaman, dan homenaje, o honran. A fin de hacer esto, ellos hablan de las grandes cosas que Él hizo por nosotros. Son cantos de los creyentes que declaran el uno a los otros de que tan grande es nuestro Dios. Generalmente, la mayoría de los cantos de alabanza son rápidos, vivaces y enérgicos.
• Guerra Espiritual - Esto es de hecho una subcategoría de alabanzas, pero merita ser mencionado. La única verdadera diferencia es que estos cantos hablan de como Dios nos ha dado la victoria sobre el enemigo y sus obras. Otra vez, estos son cantos rápidos, vivaces y enérgicos, comúnmente con un ritmo fuerte.
• Adoración - Estos son cantos que, según lo que vimos en el diccionario son expresiones de adoración, amor y respecto a Dios. En vez de hablar acerca de Dios, mediante los cantos de adoración, hablamos directamente a Él. Generalmente, los cantos de adoración son mas lentos, y suaves.
• Animo, o Gozo - Estos cantos usualmente no hablan a Dios, y muchas veces tampoco hablan de lo que ha hecho. Lo que hacen es animar a la congregación en una manera u otra, usualmente animándole servirle, alabarle, o esperar que reciban algo de Él.
• Espectáculo (Diversión) - Estos son los cantos que los cantantes cristianos profesionales y semi-profesionales cantan en un concierto, o que se cantan durante el culto cuando alguien quiere cantar un "especial." Mientras que acaso alaban al Señor, esto no es su mayor enfoque. Su enfoque mayor es proveer una oportunidad para que el cantante puede lucir ante la gente. En muchas maneras, esta categoría de canto roba la gloria de Dios, en vez de darlo a Él.
Mientras que no hay nada malo con ningunas de estas categorías de cantos, el problema surge en cuanto nosotros erróneamente intercambiamos uno por otro. Probablemente, el más común ejemplo de esto que he visto es en las iglesias que cantan muchos cantos de ánimo, pensando que están alabando al Señor. La gente se emociona, se siente bien y piensa que el Espíritu Santo está en medio de ellos. Sin embargo, en realidad, lo que ellos han hecho es cerrar la puerta para que el Espíritu Santo venga a estar con ellos.
¿Cómo cerraron la puerta? Por enredarse en una forma falsa de alabanza, en vez de la verdadera alabanza. Recuerdas, el propósito de la alabanza es jalarnos a la presencia de Dios. Por lo tanto, si hemos cantado otra cosa, y pensamos que estábamos alabándole, esencialmente mentimos a nosotros, y no entramos en Su presencia, sea si pensamos que lo hicimos o no.
Si nosotros queremos dar gloria y honra al Señor, nosotros debemos hacerlo con excelencia. De no ser así, El no está glorificado, no está honrado, todo lo que hemos hecho es hacer lo que es nuestro "deber religioso." Esto no va a llevar a nadie a los cielos.
El tiempo de alabanza y adoración es la parte más importante del servicio. Si no entramos a la presencia del Señor, no importa nada que más hacemos.
El pastor, por ser la cabeza espiritual de la iglesia debe tomar tiempo de vez en cuando para asegurarse que lo que el equipo de adoración y la congregación está cantando es la verdadera alabanza y adoración. Es él a quien Dios dio la autoridad de enseñar, dirigir y guiar su congregación en una relación más amplia e íntima con el Señor. No es la responsabilidad del líder de adoración, es la responsabilidad del pastor. La responsabilidad del líder de adoración es quedar y apoyar al pastor en esta área de responsabilidad.
Alabemos al Señor en verdad, dándole todo el aplauso, la aclamación, el homenaje, y honra que merita. Entonces, una vez que entramos a Su presencia, adoremos a Él con todo nuestros corazones, expresándole toda la adoración, amor, y respecto que tenemos. Levantemos nuestras voces, y permitamos que el mundo sepa quien es nuestro Dios.

Fondo bíblico: 95:1-8
Hay muchos gemidos en este salmo, pero también se dan estallidos espontáneos de alabanza cordial a Dios, que solo podría brotar de corazones rebosantes de amor y agradecimiento. <>.
I.- ¿Cómo aclamaremos a Jehová?
1.- ALEGREMENTE. << Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación>> (v.1).
aquella roca era Cristo (1 Co. 10:4). Él es digno de toda alabanza. Sed gozosos no quejumbrosos, ante el Señor.
2.- AGRADECIDOS. << Entremos en su presencia con acciones de gracias>> (v.2). ¿No tenemos mucho por lo que estar agradecidos?. Pensad en lo que Él ha hecho por vosotros, en vosotros, con vosotros, y os ha prometido a vosotros. Gracias a Dios por su don inefable.

II.- ¿Por qué deberíamos cantar al Señor? Porque:
1.- Él es nuestra salvación (v.1). Él mismo es nuestra salvación, y esta salvación es firme como una <>. Él es nuestro porque hemos confiado en Él, y estamos a salvo.
2.- Él es grande. <> (v.3). Él es nuestro Dios amante y Rey terno (Jer. 10:10): El Dios de nuestra salvación, y Rey de nuestras vidas redimidas. <>.
3.- Él es fuerte. <> (vv. 4-5). Suya es la potencia de los montes, y Él, en cuyas manos están las profundidades de la tierra, es tuyo. Toda potestad me ha sido dada. < > (Mt. 28:18-19).
4.- Él es santo. <> (v.6). El nuestro es un santo privilegio de arrodillarnos delante de Él y adorar. No solo somos obreros, sino también adoradores. El espíritu de adoración es nuestra mejor idoneidad para el servicio. Es sobre las rodillas que se alcanza la victoria (Esd. 9-5; Dn. 6:10; Ef. 3:14).
5.- Él es lleno de gracia. <> (v.7). ¡Cuán lleno de gracia es nuestro Dios de llamarnos a nosotros el pueblo de su prado, y el rebaño de su mano! ¡Cuán verdes y refrescantes son sus pastos; cuán seguras y dichosas son las ovejas conducidas, alimentadas y protegidas por su mano! Veamos como Dios apacentó a su pueblo incluso <> y lo condujo a los verdes campos de Canaán. <>.
Fondo Bíblico: Salmo 66:1-20
Verdad Central: Dios es digno de ser alabado por toda la humanidad.
Texto Áureo: Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza. Salmo 66:8
Introducción
Se cuenta de cierto misionero que trabajaba en China, pero que estaba viviendo una vida de derrota. Todo lo que hacia le resultaba depresivo y triste. Muchas veces había orado al Señor para que lo ayudara a triunfar, pero su vida seguía igual. Al fin decidió dejar la obra y retirarse a un lugar en el interior del país para orar hasta alcanzar la victoria.
Llegó a la ciudad que se había propuesto y se hospedo en casa de otra familia misionera. En una pared de la casa colgaba un rótulo en el que leyó las siguientes palabras: "Prueba a dar gracias." Esta frase le penetró al corazón, y se dijo a sí mismo: "¿He alabado a Dios todo este tiempo que he estado orando?" Pensando en esto empezó a alabar y glorificar al Señor. Esta experiencia le infundió tanta felicidad que, en lugar de ir a buscar un lugar escondido para orar y agonizar por su miseria, inmediatamente regresó a su congregación, la cual lo esperaba ansiosa, para testificar que la alabanza cambia las cosas.
De este simple testimonio podemos recibir incontables bendiciones. Las ataduras que han mantenido oprimidos a muchos pueden ser rotas con el poder de la alabanza al Señor.
El Salmo 66 se conoce como un salmo de alabanza. El escritor de éste exhorta a su pueblo y a todos los habitantes de la tierra a alabar a Dios.
Exposición bíblica
I. Alabanza por su gran poder
Salmo 66:1-7
A. Un llamado universal
El Salmo 66 es un cántico de alabanza y de acción de gracias. El escritor alaba a Dios por todas sus bondades, especialmente por contestar las oraciones de su pueblo. El lenguaje que usa parece indicar que fue compuesto en ocasión de la espectacular liberación de la nación de alguna servidumbre agobiante. En los primeros 7 versículos se exhorta a todo el mundo a dar alabanza a Dios. Es deber de todo ser humano alabar a Dios (Salmo 47:7, 8; 98:4; 100:1). Aquí se profetiza que llegará el momento en que toda la tierra adorará al Señor (versículo 4; Isaías 52:10, 15; 54:5; 60:1-3; 62:2; 66:18).
Pregunta: ¿Qué se da a entender con la expresión: "Aclamad a Dios con alegría?"
El Salmo 66 empieza con una nota de rebosante alegría. Lo que se insinúa con la palabra "alegría" es que la adoración y alabanza a Dios debe ser de corazón y llena de entusiasmo; sin temor alguno. (Lea 1 Juan 4:18; Romanos 8:15 y 2 Timoteo 1:7.) La adoración a Dios debe ser ferviente, pero también reverente. Lo importante es que se dé honra a su nombre. Nuestra gloria consiste en poder darle gloria al Señor. La devoción no sirve de nada, a menos que sea dirigida a Dios. El nombre, la naturaleza y la persona de Dios merecen toda honra y gloria. La adoración de corazón y la alegría espiritual van siempre tomadas de la mano. En una iglesia pentecostal había una hermana cuyo estilo de adorar era tan ruidoso que a veces escandalizaba a los demás creyentes. Una vez llegó a la iglesia un hombre muy importante de la comunidad. Todos esperaban que dicha hermana se controlara mejor ese día para no escandalizar al visitante; pero eso no fue posible. Cuando empezó a sentir ese gozo que siempre inundaba su corazón dio rienda suelta a su manera tan peculiar de alabar a Dios. Todos pensaron que el importante visitante jamás regresaría a la iglesia después de aquel espectáculo. Sin embargo, después del servicio habló con alguien para decirle que había disfrutado mucho de este.
— ¿Le gustó la música del coro, y el sermón que predicó el pastor? — le preguntaron.
— Sí, eso también me gustó; pero mucho más me impresionó la manera tan expresiva con la que adora a Dios esa señora — respondió, para sorpresa de todos, el personaje que los visitaba.
Pregunta: ¿Cómo deben cantar los cristianos?
Entre los hindúes se cree que el que canta más fuerte canta mejor. En cierta ocasión un misionero regañó a unos hindúes convertidos al cristianismo porque estaban cantando a todo volumen.
— Canten suavemente — les dijo el misionero.
— ¿Suavemente? — preguntaron ellos—. ¿Nos dice usted que bajemos la voz para alabar al Señor? ¿Nunca oyó usted cómo les cantábamos nosotros a los dioses del hinduismo, con todas las fuerzas de nuestros pulmones? ¿Cómo hemos de alabar en secreto a Cristo? No señor. Debemos cantar alegremente y con profunda gratitud al que nos amo y murió por nosotros.
B. Las obras poderosas de Dios
Pregunta: ¿Qué sugiere el llamado del versículo 5: "Venid, y ved las obras de Dios"?
En el versículo 4 el salmista predice que llegará el momento en que todos los habitantes de la tierra alabarán al Señor. En el versículo 5 hace un llamado para que todos acudan a contemplar las obras de Dios. Este salmo promueve la alabanza estruendosa a Dios, probablemente como respuesta a algún acto divino de liberación nacional. Algunos piensan que se refiere a la ocasión en que Dios libró a Judá del ejército asirio al mando de Senaquerib. Otros creen que celebra el regreso del pueblo del cautiverio babilónico. Y aun hay quienes sugieran que se refiere a las batallas de los Macabeos.
El Salmo 66 puede referirse también a una liberación futura si se toma como una profecía no cumplida. El remanente redimido de Israel exhorta a todas las naciones de la tierra a rendirle adoración al Señor. El escritor predice la venida del Rey de reyes para liberar su pueblo. El versículo 8 es elocuente: "Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos." Esto indica que Cristo encontrará muchos enemigos a su regreso. En el Salmo 110:2 leemos: "Domina en medio de tus enemigos." En ese día muchos se someterán a Jesús porque oponerse a El les significará juicio severo. "Temible en hechos sobre los hijos de los hombres" (versículo 5). Esto también puede referirse a los juicios que Dios derramará sobre el diablo y todos los que decidan ir tras el hombre de pecado.
Aun al final del milenio muchos decidirán seguir al diablo, el cual habrá de ser desatado por un breve período (Apocalipsis 20:7-11). Así como Dios ha manifestado su poder mediante sus poderosas obras, hará que venga destrucción repentina sobre sus enemigos (Salmo 76:12).
Es bueno hacer un análisis de vez en cuando de las obras maravillosas de nuestro Dios. Acontecimientos como el paso del mar Rojo, la destrucción del ejército de Faraón y la liberación de Israel de Egipto son suficientes para incrementar nuestra fe. Esas obras de Dios indican que El puede hacer cualquier cosa. Eso demuestra que El es Dios, el único digno de nuestra adoración, honra y alabanza. La historia universal es el mejor testigo de lo que Dios puede hacer. ¡Ojalá esto les sirviera de escarmiento a sus enemigos!
La amonestación es que los hombres acudan a ver "las obras de Dios" para luego adorarle por lo que El hace. La razón por la que muchos no adoran a Dios ni testifican como debieran hacerlo es que no se detienen a considerar las obras que Dios realiza "sobre los hijos de los hombres".
II. Alabanza por la liberación de su pueblo Salmo 66:8-15
A. Los medios de la liberación
El salmista hace un nuevo llamado para que todos alaben a Dios por sus bondades, especialmente al preservar-le la vida a la nación. También pide que el pueblo reconozca su misión en el mundo de "hacer oír la voz de su alabanza" (Lea Isaías 60:1-7; 61:9; 66: 18-21.)
B. Los resultados de la liberación
Para bien de su pueblo, Dios permitió que los israelitas pasaran por peligros y sufrimientos. Nosotros también somos probados de la misma manera que la plata, mediante el fuego. Las aflicciones se convierten en bendiciones para los hijos de Dios Job 5:17; 23:10; Salmo 119:67; 2 Corintios 4:17; Hebreos 12:10, 11; Apocalipsis 7:14). Dios sólo tiene un Hijo que nunca ha pecado, pero no tiene ni siguiera uno que nunca haya sufrido. Dios sigue probando a sus hijos así como probó a Israel.
El pueblo de Israel tenía suficientes razones para alabar a Dios por las experiencias pasadas. Por medio de los sufrimientos pudo ver cómo Dios es fiel a su Palabra. La liberación del pueblo se expresa muy bien en Isaías 43:2: "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."
Pregunta: ¿Qué se entiende por "Nos sacaste a abundancia"? (v. 12).
Ser sacados "a abundancia" era todo lo contrario a estar sujetos a las limitaciones y calamidades a que muchas veces lo estuvo el pueblo.
Después de haber exhortado a los demás a que glorificaran a Dios, el salmista se compromete en los versículos 13-15 a sentar el ejemplo. Le promete al Señor ofrecerle sacrificios, pagarle sus votos y contar al mundo su testimonio. Todo cristiano debe hacer esto mismo.
III. Alabanza por su respuesta a la oración Salmo 66:16-20
A Un testimonio personal
El escritor de este salmo estaba tan agradecido porque Dios había contestado sus oraciones que no podía contener más su testimonio. En el versículo 16 hace un llamado para que todos lo escuchen.
Pregunta: Explique el significado del versículo 10
El escritor no se refiere a una sola prueba, como el cautiverio babilónico, sino a todas las dificultades de las cuales el Señor los había sacado con victoria. El ciclo de vida en la historia de Israel ha sido pecado, sufrimiento y liberación. En verdad, la existencia de Israel como nación es un milagro.
Las pruebas de Israel en las manos de Dios podían compararse con el refinamiento de la plata o las trampas que se tienden para la caza. Estas metáforas se usan con relación al exilio, pero no exclusivamente (vea Isaías 48:10; Zacarías 13:9; Lamentaciones 1:13; Job 19:6). Las expresiones "nos probaste" y "nos ensayaste" llevan la idea del proceso de purificación de metales preciosos (Salmo 17:3; 26:2; -Proverbios 17:3; Jeremías 9:7; Zacarías 13:9; Malaquías 3:2,3). Dios había dado a conocer sus planes de purificar a su pueblo por medio de las pruebas asirias (Isaías 1:25). Dios deliberadamente dejó a Israel en manos de sus enemigos (lo metió en una red) para castigarlo por sus pecados. Dejó que vinieran sobre ellos hombres con caballos y carruajes (Isaías 5 1:23) y los hizo pasar por el fuego y por el agua (versículo 12). Por medio de todo eso hizo que la nación llegara a ser libre.
Pregunta: ¿Qué beneficios ha derivado usted o alguno de sus conocidos de los sufrimientos y pruebas de la vida? Al discutir este asunto observe la guía siguiente:
Enseñanza práctica
Una de las preguntas más intrigantes para tos cristianos es: ¿Por qué sufre un hijo de Dios? Todos conocemos a creyentes fieles y ejemplares que están pasando por severas aflicciones. Ante esto nos preguntamos: "¿Por qué sufren?" Pedro se refirió a este asunto cuando escribió: "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría" (1 Pedro 4:12, 13).
¿Cuáles son los motivos de alegría y los beneficios de las tribulaciones? ¿Para qué permite Dios el sufrimiento en los cristianos?
1. Para fortalecernos. Así como el ejercicio físico desarrolla el cuerpo, las pruebas espirituales desarrollan el espíritu. Cada experiencia nos prepara para la próxima.
2. Para incrementar nuestra fe. A medida que vemos la mano de Dios manifestada en nuestra vida, guardándonos en medio de las aflicciones, confiamos más y más en El.
3. Para purificarnos. Santiago dice que "la prueba de nuestra fe produce paciencia" (Santiago 1:8). Las dificultades que experimentamos nos ayudan a despojamos del pecado y la debilidad y revestirnos de las virtudes que nos faltan.
4. Para prepararnos. Pablo dijo: "Si sufrimos, también reinaremos con él" (2 Timoteo 2:12). El Señor nos está preparando para que seamos coherederos con su Hijo. Los sufrimientos que experimentamos son parte de esa preparación.
5. Para glorificar a Dios. Como cristianos nuestro propósito en la vida es glorificar a Dios. Eso sólo puede lograrse si sufrimos pacientemente. Quizá eso no sea lo que más nos agrade, pero es la única manera de glorificar al Señor.
Pregunta: ¿Por qué se recomienda que el creyente de su testimonio personal por Cristo?
El llamado del salmista es: "Venid, oíd. . . y contaré lo que ha hecho a mi alma" (versículo 16). El oír ayuda a fomentar la fe. (Lea Proverbios 8:34; 15:31; Lucas 8:15; Santiago 1:19.) La invitación se da solamente a "los que teméis a Dios", porque el principio de la sabiduría es el temor de Jehová" (Proverbios 1:7). El que no teme a Dios tampoco "viene" ni "oye".
Los testimonios personales son usados por el Señor como medios para el desarrollo de la fe de otros. Un cristiano debe aprovechar cualquier oportunidad para compartir con otros las cosas buenas que ha hecho Dios en su vida, las respuestas a sus oraciones y todas las bendiciones espirituales.
Hablar de las obras de los hombres es trivial y casi insignificante en comparación con hablar de las obras del Señor. Cuando hablamos de la fidelidad de nuestro Padre celestial consolamos a otros y les infundimos más confianza. El testimonio también es saludable para el que lo da. Una experiencia de segunda mano carece del valor y de la inspiración de un testimonio personal. No tengamos miedo de usar las experiencias que el Señor nos ha concedido. Alguien dijo con sobrada razón: "Uno no debe ser egoísta cuando testifica acerca del Señor."
En el versículo 17 el salmista declara que estaba tan seguro de que Dios escuchaba su oración que desde ya había una explosión de alabanza en su lengua. (Lea Salmo 91:15; Isaías 58:9; 65:24; Zacarías 13:9; Lucas 11:9; Juan 15:7.)
El testimonio del salmista incluía tres cosas muy especiales en su vida:
1. Por el regocijo que había en su corazón: "Fue exaltado con mi lengua" (y. 17).
2. Porque Dios habla contestado sus oraciones: "Me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica" (y. 19).
3. Por9ue tenía su conciencia limpia:
"Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado" (y. 18).
Enseñanza práctica
El pasaje del Salmo 66:16-20 bien podría usarse como guía para instruir a los creyentes sobre la manera de testificar en los servicios públicos.
1. Sea breve. Diga solamente lo necesario para que su mensaje sea comprendido.
2. Sea actual. No relate historias antiguas. Describa lo que Dios está haciendo en su vida hoy.
3. Sea personal. Diga lo que Dios ha hecho en su vida, no se ocupe de lo que le ha sucedido a alguna otra persona.
4. Sea honrado. Resista la tentación de agregarle a su testimonio cosas inciertas queriendo hacerlo más interesante y eficaz.
5. Sea positivo. Nadie se edifica con las cosas tristes y negativas. Resalte las oraciones contestadas y las victorias obtenidas, aunque existan también problemas en su vida.
6. Que el Señor sea el centro de todo. Su testimonio debe darle gloria a Dios y aliento a quienes lo escuchen.
B. Un consejo a tiempo
Pregunta: Explique el significado del versículo 18. ¿Se aplica esto también a los cristianos?
Esta declaración del salmista: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado", indica que esto mismo le puede suceder al cristiano. Aquí puede estar la explicación del por qué muchas oraciones quedan sin respuesta. "Mirar la iniquidad en el corazón", es pensar en el pecado o ser tolerantes al mismo. Recordar la antigua vida de pecado con deleite, en lugar de sentir dolor y humillación es en sí pecado. La hipocresía descalifica al que ora. El pecado es una cosa tan abominable y destructiva para el alma, así como tan ofensiva a Dios, que ningún creyente debe mirarlo con interés.
El "mirar" el pecado empieza en el corazón. Y las cosas que existen en el corazón no se quedan allí por mucho tiempo. Tarde o temprano salen de allí para convertirse en hechos pecaminosos. La Biblia así lo enseña, y la experiencia lo comprueba. El momento de deshacerse del pecado es cuando todo está "en semilla".
El escritor del Salmo 66 estaba seguro de no haber actuado hipócritamente. Por eso sus oraciones hablan sido contestadas. Su conciencia se encontraba libre de culpa de haber ofendido a Dios o a los hombres. (Lea Isaías 38:3; Salmo 17:1; 18:20; Job 16:17; Isaías 1:15; 59:2, 3; 1 Juan 3:2 1.) Dios escuchó sus oraciones y le demostró su amor y misericordia. La misericordia de Dios y las oraciones de sus hijos todavía suelen encontrarse.
Enseñanza práctica
Las obras de Dios no terminan con la conclusión del registro sagrado de la Biblia. El sigue obrando a favor de su pueblo. Su obra más maravillosa consiste en tomar a un pecador y convertirlo en hijo de Dios.
La muerte de Cristo obró para nosotros no sólo la salvación sino también la sanidad corporal. Dios obra milagros de sanidad hoy como lo ha hecho a través de las generaciones. También provee todo lo necesario para el bien nuestro.
El Señor todavía libra a su pueblo de los peligros. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de todas las cosas que hace por nosotros. Otras veces nos da valor y fuerza para que podamos resistir las tribulaciones. Eso también es un milagro.

Hecho por hermano Álvaro Göede

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